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CAFÉ SOLO. EL CORTADO ERES TÚ

He recibido una nueva misiva de un adicto a la cafeína. Os empeñáis en buscaros rollos en el trabajo cuando la jornada laboral está para comprar online y hacer tests de BuzzFeed, pero bueno. Me ahorraré los sermones e intentaré solucionar vuestros desaguisados. ¡Vamos a ello!

Querida doctora Calabaza,

Trabajo en la típica oficina, con los típicos muebles, la típica gente y los típicos ordenadores. Sólo hay un elemento que me salva del hastío: LA MÁQUINA DE CAFÉ (imagina música celestial al leer esta frase).

El primer café es mi momento. El silencio de la oficina todavía dormida en contraposición a los sonidos que va a haciendo la máquina (cae el vaso…ahora muele… ahora agua… ahora leche…), el aroma, el primer trago que me provoca quemaduras de segundo grado en paladar y esófago… Se me acelera el corazón sólo de pensarlo.

PERO, últimamente ese momento ha mutado, porque cuando voy a la máquina de café aparece Arturo, un chico muy guapete de otro equipo que se empeña en hablarme y preguntarme cosas.

Siempre que voy a la máquina de café APARECE. Y voy mucho. Muchísimo. Porque soy adicto al café y he desarrollado una tolerancia increíble a la cafeína. Pero Arturo no, y veo como cambia de joven amable y educado a Gremlin desatado según pasan las horas y se toma más cafés.

¿Es muy sobrado pensar que este chico está loco por mí y que la máquina de café es la excusa para acercarse y hablar conmigo?

¿Cómo puedo decirle de forma amable un “si me queréis irsen”?

Me parece muy mono y me encantaría salir con él, pero con mi momento café NO SE JUEGA. Muchas gracias de antemano.

Atentamente, Fan de Juan Valdez.

 

 

Querido café y cigarro:

Arturo se está destrozando el estómago y los nervios por tu culpa y tú ahí a tu rollo hipster flipándolo fuerte con el veneno inmundo que te dan en el trabajo. ¡DESPIERTA! Si el chaval no te hace tilín, le puedes decir de una forma amable que a ti el café te gusta SOLO, SOLÍSIMO.

Si por el contrario, te pone a tono, coméntale que en la oficina sólo tomas café, pero que te encantaría saborear otra cosa (guiño, guiño, codazo, codazo) con él fuera del ámbito de trabajo. Seguro que escupe el líquido de la sorpresa y de la emoción.

No me puedo despedir sin comentarte que dejes de beber tanto café y lo cambies por The Goods, que estamos más ricos, más frescos, más coloridos y te ponemos más y mejor las pilas

Atentamente, Doctora Calabaza.