Consultorio

ME CASO MAÑANA… SI NADA LO IMPIDE

La carta de hoy viene vestida de blanco con algo nuevo, algo viejo y algo azul… ¿lo pillas o necesitas que saque la pizarra para explicártelo?

Querida Doctora Calabaza:

Me caso en una hora. O eso creo… Estoy encerrada en el baño de casa, con un vestido blanco roto y una botella de tequila a la que le quedan dos tragos como mucho. Entiéndeme, amo a mi futuro marido, pero no sé si estoy preparada para esto. Y con “esto” me refiero a convertirme en la mujer de, llevar anillo, sentar la cabeza, dejar de salir, dejar de mirar a otros hombres, tener hijos, que nos coma el hastío, aburrirnos el uno del otro, no soportarnos.. las cosas del matrimonio, vamos. Doctora Calabaza, ¿por qué siempre se pintan las bodas como algo genial para nosotras y una cortada de alas para ellos? ¡YO TAMBIÉN TENGO ALAS! ¡YO TAMBIÉN QUIERO VOLAR! ¡Y ME ESTOY QUEDANDO SIN TEQUILA! ¡SOCORRO! ¿Qué puedo hacer? Ayúdame, doctora Calabaza, eres mi única esperanza. 

Atentamente, Novia con un ramo de dudas.

Querida Beoda Prometida:

Deja de beber tequila o vas a acabar vestida de blanco HOSPITAL. Vamos a calmarnos, que aquí lo único que no tiene arreglo es la muerte. Te lo digo yo, que de bodas sé un rato. Me he casado felizmente 8 veces. Me sé la carta a los Corintios mejor que mi DNI. También me he casado por lo civil y por lo penal. Me he casado de blanco, de negro, de Marilyn Monroe y disfrazada del Ecce Homo de Borja.  ¡Y NO PASA NADA! Yo no sé qué concepto tienes del matrimonio, pero sé que no es de este siglo. Yo nunca dejé de salir, de beber, de mirar a otros hombres (mirar no es pecado y algún mensajito picantón tampoco, aunque Manuel Jabois diga lo contrario. Manuel, añádeme a Twitter y hablamos, chato, prometo no meterte muchas fichas si no quieres). Tu matrimonio será lo que tú y tu marido convengáis. Y si no te/os gusta hacia donde va: divorcio y a volver a empezar.

Haz lo que quieras. No seré yo la que te arrastre al altar (me pillas en chándal y el efecto sería penoso), pero después de toda la turra de montar una boda ¿te vas a perder lo mejor? Y con lo mejor me refiero a LA BARRA LIBRE y a ver cómo familiares y amigos se ponen cariñosos, graciosos, bailongos y/o faltones.  Una boda sin un romance fugaz entre familiares a veces no lo suficientemente lejanos, una amiga llorona que se abraza a todo el mundo y una buena pelea que acaba con las corbatas siendo usadas como ondas para lanzar los centros de flores… no es una boda de bien. Piénsalo.

De echo, estoy por ponerme mi vestido de las bodas y plantarme ahí para darlo todo. ¿Sabes si el DJ tiene El imperio contraataca de Los Nikis

Ahora nos vemos, Doctora Calabaza.

#consultoriocalabaza