Consultorio

ME QUEDÉ ATRAPADA EN EL BAÑO. LO QUE SUCEDIÓ DESPUÉS TE SORPRENDERÁ

Seamos sinceros, algo que se llama “pestillo” no puede ser bueno… ¡y menos en un baño! Hoy tenemos la historia de una chica a la que uno de esos inventos del diablo le jugó una mala pasada… o no tanto. ¡Dentro consultorio!

 

Querida Doctora Calabaza:

El otro día me pasó la peor-mejor cosa del mundo. Fui al baño de la oficia a darme un paseíto y a… bueno, no hace falta que lo explique, ¿verdad? Total, que me meto, me cierro y cuando voy a abrir ¡se había roto el pestillo y no podía salir!

En el momento que fui consciente de que estaba encerrada respiré con tranquilidad y ME PUSE A GRITAR COMO UNA HISTÉRICA mientras hiperventilaba.

Una compañera oyó mis gritos y, tras llamar a toda la oficina para que me oyera jurar en arameo y se riera, decidió llamar a los bomberos. Tardaron 2 minutos y 25 segundos en venir. Un tiempo que se me hizo ETERNO.

Cuando ya estaba haciendo la burocracia para empadronarme en ese cubículo, una voz profunda y varonil me dijo al otro lado de la puerta: “señorita, sé que lo está pasando fatal, pero no se preocupe, el cuerpo de bomberos está aquí para rescatarla”.

Y claro: ME ENAMORÉ. “Apártese de la puerta, por favor. No me gustaría lastimarla”. Yo hice lo propio y, de pronto, una patada tumbó la lámina de aglomerado que me separaba de la libertad.

Un hombre con aspecto de semidiós irrumpió en ese espacio minúsculo, me levantó en brazos a cámara lenta y me sacó de allí mientras sonaba I WILL ALWAYS LOVE YOU (por lo menos en mi cabeza).

Total, que me enamoré perdidamente, pero fue sacarme de allí, comprobar que estaba bien y se esfumó mientras decía “adiós, señorita” con ESA voz 😍. Y ahora necesito verle y cada vez que me meto en un espacio pequeño, me pongo a suspirar y a temblar.

¿Qué puedo hacer, doctora?

Saludos de una amante de los pestillos rotos.

 

Querida agorafóbica:

¡Qué calores me ha dado tu relato!

Voy a tener que llamar yo también a los bomberos.

Entiendo perfectamente lo que dices y te propongo que fuerces ese segundo encuentro: ve a todos los baños de los antros de tu ciudad (por todos es sabido que los pestillos no son su fuerte), salta dentro del ascensor, cómprate un gato y súbelo a un árbol… cualquier cosa que te dé pie a llamar a los bomberos de nuevo (menos hacer fuego, por favor, eso lo dejamos para cuando os veáis 😉 ).

Y cuando venga a rescatarte dile que eres muy torpe y que necesitarías de sus servicios 24/7 (le guiñas el ojo y le sonríes con picardía*).

Seguro que vuelve a sonar el I WILL ALWAYS LOVE YOU.

¡Mucha suerte!

Atentamente, Doctora Calabaza.

*Truco de la casa Calabaza.

 

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