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EL ÚLTIMO SMOOTHIE DE LA FILA

El último tomate en encontrar pareja en el baile de fin de cosecha; el último mango en ser elegido en el partido de verano entre verduras de temporada y frutas del bosque; la última zanahoria en llegar a la línea de meta en la gymkana inter-huertos de todos los inviernos… ¿Qué tendrán los #últimosdelafila que les hace tan especiales, tan auténticos y con tanta personalidad? Qué será, será… ¿Será la tranquila indiferencia de la zanahoria moviendo el cucu en la carrera de sacos? ¿Será la confiada expresión del tomate mientras espera tranquilamente a que alguna remolacha picantona le arrastre a patear el suelo de la pista a ritmo de swing?

Porque el último es también el que sabe mejor. Es el que te hace sentir afortunado y que, además, te hace acaparar todas las miradas. Con el último en tus manos, el camino hacia el lineal se hace diferente; hasta caminas con otra rumba en el cuerpo. Se nota que llamas la atención porque tú, si tú, has tenido el coraje de decir #basta, hasta aquí podíamos llegar: esta remolacha fresca no se va a quedar aquí. Esta me la llevo conmigo pero que #ipsofactamente.

Porque sí, mañana habrá muchas más… Pero no será tan especial como lo va a ser hoy. Así es como se forjan las verdaderas amistades, de las incorruptibles e indestructibles.

Llegas una vez más por los pelos. Como siempre, pero a tiempo. Y está bien avenida pareja, la del pepino fresco en perfecta combinación con la gracia y el sabor de la piña requetesabrosa, te está esperando desde hace un rato. Con paciencia cuentan los minutos que faltan para sentir el #abrazodeloso que llegará en el preciso momento en que les eches el guante.

Porque cuando tienes la suerte de llevarte el último de la fila, tú te conviertes en el último de Filipinas. Esto, que puede parecer poca cosa, no solo os convierte en cómplices, sino que genera un vínculo que ninguna otra fruta ni verdura puede (ni se atrevería) romper. Todo nuestro R-E-S-P-E-C-T por los #últimosdelafila.