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COLADO POR EL SOCORRISTA. OJALÁ ME AHOGUE Y ME HAGA EL BOCA A BOCA.

La consulta de hoy es bastante húmeda ¡PORQUE VA SOBRE PISCINAS, MALPENSADOS! Y está centrada en el componente de su fauna que más nos ha hecho soñar: EL SOCORRISTA. Dentro consultorio corriendo a cámara lenta con esa canción que estás pensando

Querida Doctora Calabaza:

Odio el verano. El calor, el sudor, la gente en chanclas enseñando su pedicura lamentable sin pudor… ¡SOCORRO! El caso es que mis amigos me llevaron a la piscina municipal a rastras el otro día, con la promesa de que el próximo día iríamos al cine con el aire acondicionado más fuerte.

Llegué allí con el libro más gordo que tenía, busqué un sitio a la sombra lo más lejos posible de todo el mundo y me puse a leer intentando abstraerme de los gritos y del pestazo a aceite de coco. Un energúmeno se tiró de bomba de una forma tan exagerada (luego me enteré que entre los amigos le llamaban El Hiroshima) que me salpicó entero.

Levanté los ojos del libro con un cabreo monumental y me disponía a levantarme y a mentarle a la madre que lo parió, cuando vi a ese dios apolíneo con bañador naranja reprendiendo al chaval y a sus amigos. ¡QUÉ CUERPO! ¡QUÉ VOZ! Y claro, ME ENAMORÉ. Nunca había necesitado de forma tan desesperada que me practicaran la reanimación cardiopulmonar.

Total, que me he sacado el abono de la piscina y he pasado del blanco nuclear al moreno familia Iglesias (la cantante, aclaro) para poder verle cada día, aunque me muero de vergüenza y no me atrevo a decirle nada. ¿Algún truco para romper el hielo con este chulazo piscinero y no liarla parda?

Un saludo del Michael Phelps de extrarradio

 

Querido Tritón de estanque:

Lo primero: OJO CON EL SOL. No puedes pasar de ser un personaje de Crepúsculo a querer acaparar más luz que la planta fotovoltaica de Usagre. No te expongas en las mayores horas de sol y ¡ÉCHATE CREMA!

Y mi segundo consejo tiene que ver con el anterior: aprovecha el tema de la crema para acercarte al Mitch Buchannon nacional. Pídele que te eche un poco de crema en esas partes A LAS QUE TÚ NO LLEGAS y ofrécele echarle un poco de crema tú a él.

Ya sabes: es un trabajo duro, muchas horas al sol y esa piel tersa y aterciopelada no debería sufrirlo (guiño-guiño, codazo-codazo).  😋 Después podéis hablar sobre libros y la tranquilidad que hay en esa piscina.

Atentamente, Doctora Calabaza.

 

#ConsultorioCalabaza