Nutrición

TOMATE, CUANDO EN UNA CITA TE SONROJAS, ESO ES VIDA.

Se acerca el fin de semana y empiezas por fin a entender que ni toda la preparación del mundo serviría para hacerte parecer un témpano de hielo en la cada vez más próxima cita con tu tan ansiado #juguitoderemolacha… así que vete preparando para el momento en que sus sutiles indicios de coqueteo acaben desmontando toda esa estrategia de tomate curtido en mil y un amoríos que ya quisieras poder contar en tu diario 😉

Solución: a un lado los miedos del primer romance y a dejar que la cosa fluya. Porque la naturaleza es sabia y sabe pero que #mooooybien lo que se trae entre manos, sobre todo cuando dos verduras de campeonato resultan hacer un match perfecto. Y ese es vuestro caso, amigos.

 

¿Y qué si el limón te empieza a latir con fuerza, las hojas empiezan a sudar la gota gorda y el rabillo del ojo empieza a mirar distraído en todas y ninguna dirección al mismo tiempo? Se te estará yendo de las manos toda la estrategia, ¡pero qué gusto de sensación! Después de todo, love is in the air!

Y por fin, después de un buen rato tratando de mantener la tan duramente entrenada pose de infranqueable esfinge egipcia, una explosión de color empieza a teñir tus mejillas de un rojo intenso tal que arroja luz hasta el último rincón del universo: ¡eso sí que es un tomate y lo demás son tonterías!

Alea jacta est. La maquinaria química de tu organismo tomando en control para acelerar el trámite hacia el paso decisivo…smmmuak! ¡Por fin! Un acercamiento certero hacia la fusión entre dos personajes que son #talparacual: remolacha sabrosona, ponte a salvo que aquí llega un tomate sin frenos ni pocas ganas de pisarlos. La vida se abre paso en la huerta del amor a ritmo de buena onda, como siempre.